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El día que el móvil me separó de la pareja

Hoy en día , cuando nos sentamos a la mesa para comer o cenar , ya no sorprende ver como todos los comensales colocan el móvil sobre la mesa , como si fuera un complemento más de la vajilla . Ya forma parte del ritual . Nadie quiere separarse de este aparato y tener que perder por un rato la conexión con el mundo .

Esto implica que cuando alguien recibe una señal acústica , interrumpirá la conversación para consultar el teléfono y averiguar qué pasa : ¿quién le envía un whatsapp , o quien ha puesto un “me gusta ” en la última foto colgada en Facebook , por ejemplo. Este nuevo hábito nos genera dependencia porque constantemente quieres enterarte de las últimas novedades y está haciendo que cambiamos la manera que tenemos de relacionarnos con los demás .

Las redes sociales pregonan la idea de que , gracias a ellas , amplias tu ” círculo de amistades ” , que estás conectado con personas de todo el mundo permanentemente . No obstante, a pesar de que esto pueda ser verdad , también está afectando a la relación que tenemos con las personas más cercanas ( probablemente , tus verdaderas amistades) . Mantener una conversación con alguien de tú a tú cada vez es más difícil , si no es que se silencia o se oculta el móvil . Las señales acústicas , o las vibraciones que emiten , interrumpen constantemente cualquier actividad y provocan distracción : ya sea cocinando , trabajando , conduciendo o simplemente manteniendo una conversación con otro . El smartphone nos aísla de nuestro entorno más próximo; levanta una barrera entre tú y la persona que tienes al lado . En la consulta , cada vez con más frecuencia , me describen la siguiente escena : una pareja sentada en el sofá , después de cenar , la tv encendida y uno de los dos , o ambos, absorbidos por su móvil , perdidos en la inmensidad de posibilidades que los ofrece internet . Es así como la comunicación se resiente , porque si no es por la noche (que es el único momento del día en que, después de terminar todas las obligaciones , tenemos para hablar ), cuando hablamos ? ? ?

Por otra parte, estar pendiente siempre del móvil hace aumentar la ansiedad porque impide concentrarte en otras tareas y , a la larga , esto puede provocar problemas de salud ( en menor o mayor grado , depende de cada persona y de las circunstancias ) . Además , puede generar desconfianza en la pareja . Basta visualizarlo : su pareja no para de usar el móvil , cuando le llega un mensaje corre a consultarlo ya responder , cuando le quieres contar algo el notas distraído porque está pendiente del teléfono , … puedes pensar que no te presta suficiente atención y sentir que se está creando una cierta distancia entre vosotros … Si , además , la relación tiene algunas carencias , el miembro más inseguro o con más baja autoestima puede empezar a recelar de la actitud del otro.

Para combatir todos estos inconvenientes , tenemos que empezar a poner límites a los ‘teléfonos inteligentes’ , porque cada vez serán más necesarios en nuestras vidas . Debemos dominar la máquina , no al revés. Por tanto , sería recomendable apagar el móvil en determinados momentos del día , especialmente cuando necesitamos concentrarnos en alguna tarea. Nada es tan importante como para estar disponibles las 24 horas del día , no encuentra ? También es buena idea silenciar el móvil o esconderlo mientras compartimos mesa con alguien . Si te llega un mensaje , no corras a responder si en ese momento estás haciendo alguna otra cosa. No hay nada , ni nadie, que no pueda esperar. Y sobre todo , si vives demasiado ” enganchado ” al móvil , intenta controlarlo para que la dependencia no vaya a más ( y tu relación , a menos) .

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